jueves 8 de octubre de 2009

Paréntesis necesario

miércoles 8 de julio de 2009

Sunset

Cuando cierro los ojos, veo estos atardeceres

martes 30 de junio de 2009

El doctor Fraga

El doctor Fraga ya ha revisado casos en planta, hecho historias clínicas completísimas, pasado tardes y noches de guardia, aprendido a realizar una exploración neurológica -que es realmente extensa, más allá de media hora-, conocido a sus primeros pacientes; ya se ha encargado personalmente de pacientes entrantes y reconcentrado en el estudio de su disciplina. Ya ha recibido regalos y galanterías de visitadores médicos, ha pasado por cursillos introductorios útiles y de dudosa aplicabilidad; ha lidiado con la burocracia laboral. El doctor Fraga ya es reconocido como tal por el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Pontevedra, ha sido acogido en sus filas y hasta le han obsequiado con una maleta, a la que pronto ha podido dar uso porque se ha ido a Alcalá de Henares a aprender todavía más y estrenar un Parador. Incluso ha cobrado su primera nómina y el trocito de paga extraordinaria que le corresponde. Ya es un trabajador al uso -aunque sus rutinas sean excepcionales.

Como es habitual en él, además de todo este elenco de logros en apenas un mes y unos días, lo más característico ha sido la ilusión y compromiso puestos día a día en su trabajo, el acercamiento a las personas que han estado a su cuidado, desde agarrarle la mano a la señora indecisa a sucumbir ante los piropos de aquella otra que está como unas castañuelas pese a llevar días ingresada. El doctor Fraga ha empezado a hacer lo que siempre estuvo en su corazón: sanar los cuerpos y la humanidad de quien se ha sentado en frente a él. Y esto ha sido sólo el principio...

martes 10 de febrero de 2009

Reporting from NYC

Our intrepid reporter, Lara RT, inform us about weather in NYC. Special greetings 4 all her spanish fans :)

sábado 7 de febrero de 2009

Todo ilusión









sábado 24 de enero de 2009

Carta a dos abuelas

Queridas Abutota y Carmen:

Hoy vuestro nieto, el Meche, ese morenito delgado con la mirada brillante, se examina del MIR. Es uno de los pasos más importantes en su vida, dicen, porque es el punto de salida de su camino laboral (algo que para todos resulta un punto de inflexión, un despegue).

Sé que os da mucha pena no poder recordarle personalmente vuestra fe incondicional en sus posibilidades y vuestro total apoyo en este momento, y que os gustaría mandarle el recado -como tantas otras veces- de que estáis dedicándole a él todas vuestras oraciones, responsos y pensamientos. Pero no os preocupéis: todo el amor que vosotras tenéis a ese chico atraviesa cualquier frontera, incluso las que están más allá de nuestro entendimiento, para impulsarlo en esta tarde en la que se tiene que pelear con 250 preguntas sobre todo lo que durante casi siete años ha estado aprendiendo.

Porque sí, ¡ya son casi siete años! ¡cómo pasa el tiempo! Por aquel entonces yo empezaba a conocer a Arturo y me quedaba impresionada con él: con esa curiosidad y avidez de conocimiento imparables, con esa fuerza y tenacidad para conseguir sus objetivos, con la pasión y amor que ponía en su estudio, en su familia, en todo lo que formaba parte de su vida; pero bueno, todo eso de él ya lo conocéis. De hecho, vosotras fuisteis las culpables de muchos de esos rasgos, y gracias a vuestras respectivas personalidades y al carácter que a vuestras familias habéis imprimido ha llegado a ser este hombre. Y es que Arturo tiene mucho de vosotras: es metódico, constante, paciente, prudente como tú, Carmen; y al mismo tiempo tiene la intensidad, la creatividad, la desenvoltura, la insistencia que tú le transmitías, Abutota. Y todo eso le ha ayudado a sacar una carrera dura como Medicina y a aguantar, del tirón, un curso MIR sin desesperar en ningún momento.

Esta tarde la herencia que habéis dejado en él lo ayudará más que cualquier otra cosa en este mundo a responder todo lo que le pongan por delante, y vuestras oraciones velarán por su tranquilidad durante la prueba. Yo me uno a ellas, y a las de su familia, y a las de sus amigos... y a las de los pacientes que están esperando sus futuras atenciones.

Hoy, como siempre, pero especialmente, estamos contigo.



miércoles 10 de diciembre de 2008

Más de cien motivos


  1. Ver crecer a mis ahijados y ser una buena madrina.
  2. Volver a ver a Juan Diego Botto y esta vez, cuando me lo pida, darle mi teléfono.
  3. Compartir Laradas con AVIVA sociedade civil.
  4. Volver a hacer el Camino de Santiago.
  5. Ser madrina en la boda de los 25 años de mis padres.
  6. Cerrar todos los bares después de una noche con Iririña.
  7. Una caña fresquita y bien tirada a última hora de la tarde.
  8. Despertar al lado de Arturo.
  9. Encontrar otro girasol creciendo en el asfalto.
  10. Tirarme a lo kamikaze por la nieve cuando vayamos a visitar a Menchu a Lausanne.
  11. Aprender a coser bien.
  12. Ir con Javiño a ver la exposición de Francis Bacon.
  13. Cruzarme con mi madre en el pasillo y ponernos a bailar.
  14. Café con leche en taza muy grande.
  15. Ver que el mundillo literario le hace justicia a Míchel y lo reconoce como un grande.
  16. Cantarle a las plantas mientras las cuido.
  17. Regalarle a Quique González el cuadro de Crece la hierba.
  18. Las lágrimas de alegría.
  19. Conseguir que Dani se vuelva a jugar los brazos en el Asesino pensando que yo soy la criminal (y que los pierda otra vez, jajaja)
  20. Ser una buena guía para mis confirmandos.
  21. El lacón del Viernes del Carmen.
  22. Tener un buen taladro.
  23. Hacer cálculos con las matrículas de los coches.
  24. Oír cacarear a Nuri.
  25. El gustico que da hacer pis cuando tienes muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimas ganas.
  26. Participar en la creación de una plataforma política ciudadana local.
  27. Fotografiar la risa.
  28. Ganar el torneo de ping pong de Navidad en el supercombo Inma-Lara.
  29. Enseñar a leer a alguien.
  30. Escribir sin ser autodestructiva.
  31. Ir a la Parada das Bestas y comer Follado de Verduriñas.
  32. Volver a Santiago y que no me duela.
  33. Ganarle al Trivial a Geliño.
  34. Hacer pompitas de jabón desde un primer piso.
  35. Ser voluntaria en el Sur.
  36. Escuchar cómo me nombran miembra de la comisión de fiestas de Folgoso.
  37. Reconciliarme conmigo misma.
  38. Terminar la saga de Canción de Hielo y Fuego.
  39. Conseguir una foto de Txupy enseñando el culo en el día de su boda.
  40. Perdonar.
  41. Todos los libros que me quedan por leer, las películas que me quedan por ver, la música que me queda por escuchar, el arte que degustar.
  42. Ganarle la guerra a la depresión.
  43. Agradecer todos los días haber descubierto la Educación Social.
  44. Ganar a alguien en el SingStar.
  45. Hacer teatro, otra vez.
  46. Emborracharme tontamente al preparar pasta con atún, pimientos y Martini.
  47. Terminar el cuadro inacabado.
  48. Defender un marco legal abolicionista de la prostitución.
  49. Celebrar por todo lo alto lo bien que le ha ido a Arturo en el MIR.
  50. Seguir toda la vida sin descubrir cómo hace su magia Javi.
  51. Empaparme de lluvia.
  52. Ir a Barcelona y que no duela.
  53. Volver a ser, por enésima vez, monitora de convivencias de 1º de Bachillerato.
  54. Ver Las Chicas Gilmore hasta que me sepa los diálogos (en inglés y en español)
  55. Ver una exposición de Sara y reencontrarme con ella.
  56. Contar cuentos.
  57. El honor de ser Ministra.
  58. Cenar con Rosado Selección de Lambuena durante estas Navidades.
  59. Ser una buena compañera para Celta ahora que está tan malita.
  60. Tempestad + peli + palomitas + manta.
  61. Conseguir que mi prima Lucía me dé un beso sin tener que hacer trampas.
  62. Festejar cada cifra capicúa en el cuentakilómetros de Foquitas.
  63. Almacenar cosas inservibles, que al cabo de los años sirven para sonreír.
  64. Pasar la ITV a las futuras novias de Spi.
  65. Dormir.
  66. Ganar un concurso de fotografía Debatalia.
  67. Inventarme historias sin sentido para que Iria se ría (como la de la cabra)
  68. Ver un amanecer en África con Arturo.
  69. Discutir con la televisión en los informativos, desacreditar a los opinadores...
  70. Jugar otra vez al SuperSusto con mi hermano.
  71. Comadrear en el banco do Peinado.
  72. Disfrazarme de batea con Iria para ganar un concurso en Carnavales.
  73. Ver al Celtiña en Primera otra vez.
  74. Cantar como loca Better way mientras conduzco.
  75. Emborrachar a Tami.
  76. Adiestrar a Eire para que se tranquilice.
  77. Ver Qué bello es vivir otra y otra y otra Navidad.
  78. La utopía.
  79. El arroz con conejo de mi madre y el arroz especial de Alicia.
  80. Quedarme todo el día en pijama.
  81. Recuperar el roxo de mi pelo sin utilizar tinte.
  82. Romper en cachitos los manteles de papel de los bares y usarlos como proyectiles.
  83. Ir a un concierto de Paul McCartney, David Bowie, Ben Harper, Cons y mi cuñado (no todos juntos, por Dios)
  84. Leer en la cama arropada hasta el límite para poder ver.
  85. Hacer vida con mis amigos.
  86. La sopa muy calentita cuando hace mucho frío.
  87. Dar rienda suelta a mi verborrea cuando me junto con viejiños.
  88. Seguir con la esperanza de que le den el Nobel de Literatura a Milan Kundera.
  89. El olor de las gardenias al atardecer.
  90. Los diccionarios.
  91. Fingir que no me hacen gracia los chistes malos de mi padre para chincharlo.
  92. Las deliciosas hamburguesas de Miguel.
  93. Montar un cine de verdad con Miguelón.
  94. Tramas, tramas, tramas...
  95. Leche con galletas y Javiño.
  96. La esperanza comprometida de que otro mundo es posible.
  97. Escuchar a Toni decir cuya fe sólo tú conocistes y las miradas descojonadas de después.
  98. Los anuncios de La llama que llama.
  99. La cara de mi madre cuando la despierto con Supertramp y el café.
  100. Un fin de semana loco con mis primas Moni y Cris.
  101. Las ganas de vivir.

martes 25 de noviembre de 2008

Uniti, un año más



Una vela para recordar tu luz, y tantas otras que aún hoy parpadean en la noche, soportando los embates del viento.

lunes 10 de noviembre de 2008

O meu tempo de espera é um tempo de quefacer

En vez de dejarme llevar por la desesperación he tomado el partido de la melancolía activa mientras sintiera necesidad de actuar, o en otros términos, he preferido la melancolía que espera y que aspira y que busca a la que, abatida y estancada, desespera.


Vincent Van Gogh: Cartas a Théo

martes 23 de septiembre de 2008

Educadora social

Al fin. Al fin soy educadora social.

Esta mañana he cerrado la que, hasta ahora, ha sido la etapa más bonita y reveladora de mi vida. Han sido cuatro años de descubrimiento, de esfuerzo, de disfrute... de aprendizaje.



Llegar a Educación Social supuso un vuelco en mi vida. Javiño, Javi Dosil y Nacho me descubrieron el lugar donde siempre había querido estar sin saberlo. Pero, a pesar de que ellos tienen gran culpa de que hoy esté escribiendo esto, no van a ser los protagonistas de esta entrada.

Tampoco, aunque me llevaron sobre sus hombros en todo momento y me impulsaron sin descanso, va a ser la historia de Arturo, mi familia y mis amigos de siempre.

Ni siquiera va a ser la historia del Ensanche, donde todo lo aprendido cobró vida.



Porque hoy todo mi agradecimiento es para ellas. Para las seis personas que me han guiado, acompañado, enseñado y animado durante este proceso. Para seis personas que han apostado por mí en cada debate, en cada sesión, en cada trabajo, en cada nuevo reto que la carrera nos ponía. Para Elena, Belén, Laura, Sali, Ana y Lúa, para AvivA sociedade civil, para la prueba viva de que otro mundo es posible. Para las personas que llevan dentro de sí los principios deontológicos de la Educación Social.



Elena es un torrente inacabable de fuerza, de energía y de amor. Lleva toda la vida luchando como nadie por las personas a las que quiere, dando hasta el último aliento por cada uno de los que hemos tenido la suerte de entrar en su vida. Es, en persona, el amor de la carta de Pablo a los Corintios: disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. Elena te acompaña siempre, te convence para que te veas por sus ojos, y su mirada tiene el don de captar lo mejor de cada persona. Por eso lleva en sí el Principio de la Acción Socioeducativa.

El educador/a social es un profesional de la educación que tiene como función básica la creación de una relación educativa que facilite a la persona ser protagonista de su propia vida.

Además, el educador/a social en todas sus acciones socioeducativas, partirá del convencimiento y responsabilidad de que su tarea profesional es la de acompañar a la persona, al grupo y a la comunidad para que mejoren su calidad de vida, de manera que no le corresponde el papel de protagonista en la relación socioeducativa, suplantando a las personas, grupos o comunidades afectadas.

Por esto en sus acciones socioeducativas procurará siempre una aproximación directa hacia las personas con las que trabaja, favoreciendo en ellas aquellos procesos educativos que les permitan un crecimiento personal positivo y una integración crítica en la comunidad a la que pertenecen.



Belén es una persona hecha de los retales que los demás han ido dejando en ella. Escucha con los oídos, con los ojos y con las manos; recoge cada gesto, cada palabra de los que la rodeamos y los guarda para sí, confiriéndoles el cariño con el que trata todo lo que toca; una vez has puesto tu vida en Belén, tus vicisitudes, tus dudas... ella las acoge y las transforma. Cuando vuelven a ti en su abrazo ya se han neutralizado, ya son consuelo. Por eso, en Belén reside el Principio de la información responsable y de la confidencialidad.

El educador/a social guardará el secreto profesional en relación con aquellas informaciones obtenidas, directa o indirectamente acerca de las personas a las que atiende. En aquellos casos en que por necesidad profesional se haya de trasladar información entre profesionales o instituciones, ha de hacerse siempre en beneficio de la persona, grupo o comunidad y basado en principios éticos y/o normas legales con el conocimiento de los interesados/as.



Laurona tiene en el alma, a partes iguales, un sentido común aplastante y un mundo de locura. Es brillante, lúcida, despierta, apasionada y desafiante. Sólo dentro de un universo personal tan rico pueden cobrar realidad proyectos inabarcables; tiene la capacidad de revolucionar todo lo que la rodea, es el concepto de animación en persona: infundir vida e incitar a la acción. Laurona lleva en su sangre el Principio de la participación comunitaria.

El educador/a social promoverá la participación de la comunidad en la labor educativa, intentando conseguir que sea la propia comunidad con la que interviene, la que busque y genere los recursos y capacidades para transformar y mejorar la calidad de vida de las personas.



Sali trabaja sin descanso. Investiga, resume, comparte, reformula y revisa cada sesión. Pone el grado de coherencia y de prudencia a las ocurrencias desmedidas y aporta un toque genial en los momentos de desidia. Incrementa nuestra dignidad profesional cada vez que entra en un trabajo, dirige y motiva. Asume con alegría las tareas menos agradecidas y sabe imponer su criterio, que siempre es acertado. Con su tesón cualquier proyecto puede salir adelante. Nadie duda de que en ella encontramos el Principio de Profesionalidad.

La autoridad profesional del educador/a social se fundamenta en su competencia, su capacitación, su cualificación para las acciones que desempeña, su capacidad de autocontrol y su capacidad de reflexión sobre su praxis profesional, avaladas por un título universitario específico o su habilitación otorgada por un colegio profesional de Educadores Sociales.

El educador/a social está profesionalmente preparado/a para la utilización rigurosa de métodos, estrategias y herramientas en su práctica profesional, así como para identificar los momentos críticos en los que su presencia pueda limitar la acción socioeducativa. Para realizar su práctica diaria ha adquirido las competencias necesarias, tanto en el orden teórico como en el práctico. En el momento de llevar a cabo su trabajo tiene siempre una intencionalidad educativa honesta concretada en un proyecto educativo realizado en equipo o red y está en disposición de formarse permanentemente como un proceso continuo de aprendizaje que permite el desarrollo de recursos personales favorecedores de la actividad profesional.



Ana acoge. Tiene esa capacidad extraordinaria de crear lazos entre las personas, de encontrar nexos comunes en universos opuestos, de tejer relaciones y dinamizar el funcionamiento de las mismas. Concilia, recoge, anima, ofrece... hace que los grupos sean más que la suma de sus partes. Es ella, que comparte todo -¡hasta las croquetas de Marina...!- la que permite que todo siga marchando. Por eso nos ha enseñado el Principio de Complementariedad de Funciones y Coordinación.

El educador/a social al trabajar en equipos y/o en redes, lo hará de una forma coordinada. Será consciente de su función dentro del equipo, así como de la posición que ocupa dentro de la red siendo consciente de la medida en que su actuación puede influir en el trabajo del resto de los miembros, del propio equipo y de los profesionales o servicios. Se planteará una actuación interdisciplinar teniendo en cuenta los criterios, conocimientos y competencias de los otros

miembros del equipo o red. Toda actuación de un profesional de la Educación Social estará definida por una actitud constante y sistemática de coordinación con el fin de que el resultado de las diferentes acciones socioeducativas con la persona o el colectivo sea coherente y constructivo.



Lúa dispone de días de 57 horas, por lo menos. Es una de esas personas que multiplica las posibilidades de la vida, que da sentido a cada segundo... y en su caso, ese sentido es trabajar por la construcción de una realidad diferente, profundamente humana, marcadamente social. Participa, moviliza, ilusiona, es la primera pieza del cambio social, la que enciende e ilumina todos los futuros imaginables de una sociedad mejor. Lúa representa el Principio de la Justicia Social.

La actuación del educador/a social se basará en el derecho al acceso que tiene cualquier persona que viva en nuestra comunidad, al uso y disfrute de los servicios sociales, educativos y culturales en un marco del Estado Social Democrático de Derecho y no en razones de beneficencia o caridad.


Esto implica, además, que desde el proceso de la acción socioeducativa se actúe siempre con el objetivo del pleno e integral desarrollo y bienestar de las personas, los grupos y la comunidad, interviniendo no sólo en las situaciones críticas sino en la globalidad de la vida cotidiana, llamando la atención sobre aquellas condiciones sociales que dificultan la socialización y puedan llevar a la marginación o exclusión de las personas.



Toda mi carrera, estos cuatro años de ahogos y alegrías, son para vosotras. Vosotras los habéis construído con la ilusión desbordante por hacer este mundo más humano, con la certeza de que nuestra profesión tiene un gran sentido para la sociedad, con el trabajo incansable y vocacional, con las horas y horas de risas, de conversación, de reivindicación, de frustraciones y esperanzas. Sois vosotras las que me habéis hecho educadora social, las que habéis vestido de realidad ese sueño.



Por este engranaje perfecto que durante un tiempo fuimos, GRACIAS. Por haber despertado el sentido educativo de cada espacio en el que me muevo, GRACIAS. Por haberle dado significado al trabajo en grupo, GRACIAS. Por haberme elegido como compañera de camino, por haberme querido tanto, por haberme llevado en volandas hasta aquí, GRACIAS.

miércoles 27 de agosto de 2008

Esperando la calma






Ahora que muchos estamos en tensión, nadando entre dos aguas y por momentos sin saber muy bien hacia dónde tirar, me apetece recordar que siempre, al final del viaje nos espera la calma.

Paciencia y a por todas, amigos. Siempre hay algo de luz, incluso en el cabo Peñas.

martes 22 de julio de 2008

El plan infinito

En el momento del derrumbe, cuando no me quedaba nada, descubrí que no me sentía abatido, sino libre.





Isabel Allende: El plan infinito

sábado 5 de julio de 2008

Todo por delante

Ayer dieron el oficial a lo que muchos hace tiempo venimos sintiendo como cierto: ya eres médico.

Los seis años de carrera han sido una etapa muy intensa. Te he visto estudiar, estudiar y estudiar Medicina y a los pacientes, pelear con prácticas y docentes desalentadores, disfrutar con los pocos entregados, apasionarte con algunas materias y desesperarte con otras; he visto cómo te has ganado tu sitio en un colectivo muy competitivo y, en algunas ocasiones, también te he sentido desmoronarte ante situaciones injustas. He intentado calcular contigo las sumas y las restas para aprobar exámenes imposibles, atendido a ensayos de exposiciones, esperado ansiosa tus notas... ¡hasta he celebrado en Onzonilla Notables en Farma! Me has tomado la tensión, el pulso, auscultado, probado mis reflejos, revisado los oídos y otras pruebas que ya ni siquiera recuerdo (aunque seguro que si hago un esfuerzo lo logro).

Pero sobre todo he disfrutado viéndote crecer y aprender. Recuerdo un Arturo tan expectante como tímido antes de empezar este reto, y tan agotado y desubicado por las primeras bofetadas de la carrera; releo las cartas de un Puma un poco hastiado de la USC y de los profesores en segundo. Te veo siempre maravillado ante la mezcla de milagro y obra maestra de la ingeniería que es el cuerpo humano, impaciente por explicar y compartir el funcionamiento perfecto de esta glándula o aquel sistema, entregado con tus médicos de verano, admirado ante los pacientes a quienes acompañabas. Aún te veo llegar en tercero los miércoles por la tarde al Obradoiro, entre emocionado con la Cardio y violentado por lo mucho que se arrima el otro. Puedo cerrar los ojos y vuelves a contarme lo impresionante que es la Neuro y el buen hacer del doctor con el que estás, que aunque te manda repetir las historias mil veces es un crack porque no olvida absolutamente ningún detalle acerca de los pacientes y sus familias. Y estos últimos tres años, cada vez más duros y más especializados, que parece que no quieren que acabeis ni aprendais; pero tú eres capaz de transformarlo y de encontrar siempre un tema que te motiva, un mecanismo que merece la pena estudiar, la mirada de alguien en una consulta que te impulsa. Lo que sea. Nunca desfalleces, ni reniegas, ni dejas que te dobleguen con milongas sobre lo harto que acabas de los pacientes y lo poco que se cobra. Siempre pones por delante el arte de la Medicina y la posibilidad de ayudar a alguien en su sufrimiento. Nunca pierdes el norte, siempre tienes claro que todo este esfuerzo tiene un fin que es hacer mejor la vida de alguien, que a veces es sanar con tus conocimientos y tus manos, pero otras es echar una bronca y la mayoría de ellas es acompañar en el dolor.

En estos años has comprendido que no sois salvadores ni superhombres, sino personas que sirven y que entregan lo mejor de sí a los demás en los momentos de mayor debilidad. Imagino que ha sido duro darse cuenta de que a pesar de mil años de carrera no vas a tener la solución para todo, pero confío en que nunca dejarás de buscar hasta la última opción para hacer más llevadero el sufrimiento de quien tengas delante. Sé que lo darás todo por tus pacientes y que creerás en ellos, que no los dejarás abandonar. Sé que eres el médico y el ser humano que todos queremos encontrarnos al entrar en una consulta.

No dejes de pelear, de esforzarte, de resistir. No ceses en tu empeño por hacerte un hueco en este mundo. Ama cada aprendizaje, te acercan a ese destino tan grande que está preparado para ti.

Lo tienes todo por delante, casi puedes tocarlo. Ve a por ello con todas tus fuerzas. Yo apuesto por ti y estoy contigo, sin descanso. Te admiro muchísimo, y te quiero.



jueves 29 de mayo de 2008

Cumpleaños

Gracias por seguir otro año más dando el callo para cuidarme.

He llegado a los 24 y, cuando echo la vista atrás, sólo os veo a vosotros llevándome de la mano, tirando de mí, dándome pistas, enseñándome atajos, haciéndome reír, dejándome vuestro hombro para apoyarme en él y haciendo precioso este camino.

Soy la persona más afortunada del mundo, porque formais parte de mi vida, porque nunca os cansais de creer en mí a pesar de que a veces me empeñe en demostrar que no merece la pena.

Gracias por haberme hecho como soy.




Ah. Esto es para Menchu, para que veais que no sólo de nostalgia vive el hombre



miércoles 7 de mayo de 2008

7 de Mayo

Siete de Mayo tiene que ser...

¡Cumple de Nurilla!

Cariño, llevaba mucho tiempo pensando en qué podría regalarte que te tocase un poco el corazón cuando hace cosa de un mes me recordaste a la pequerrecha malaya, y cuando vi cómo os mirabais encontré la respuesta: supe que tenía que aprender malayo como fuera para poder traducir lo que la nena quería decirte.

La verdad es que es un idioma complejo, con unas estructuras sintácticas del copón (¡¡COPÓN!!) pero sirviéndome de unos cuantos diccionarios y un par de contactos (bastante freaks, hay que reconocerlo) hemos descifrado para ti, con mucho esfuerzo, este mensaje.

Felices 24 años, linda. Estás empezando tu vida, así que mímala -que a ti te sobra amor- y pelea para que sea lo más bonita posible. Te mereces lo mejor.

Te quiero mucho, Nuriña