miércoles 30 de enero de 2008

Moni (Mony)

¡Qué lío tener un último examen de carrera! Dios, si ya normalmente son absorbentes llegar al final produce un tembleque de proporciones gigantes... V_V ¡Pero bueno! ¡Este no es el tema de esta entrada, así que nada...! La cuestión es que, por culpa de todo el ajetreo y agobio generado por Putoquintín, ayer tuve el tiempo muuuuy justito para prepararle a mi prima Moni un regalillo de cumple que llevaba planeando un tiempo.

Pero antes de ponerlo aquí, os cuento un poco sobre ella. Mony es una de mis primillas de A Rúa, uno de esos soles que aparecen en una familia y la cambian por completo sin darse cuenta; aunque podríamos sacar aquí un currículum de talentos que dejaría plantados a Marisoles, Joselitos y María Isabeles variados (a los cinco años pintaba mejor que yo con 15, y ahora se nos ha convertido en una gran atleta...) lo más importante de ella, como suele ocurrir con las personas especiales de verdad, no está en todo lo que ha hecho... sino en cómo lo ha hecho, en lo que lleva por dentro.

En cuanto nació, mi hermano se enamoró de su mirada tímida y, en el mismo momento, la convirtió en su ojito derecho. Al resto de la familia nos hacía mucha gracia cómo el mayor de los primos sólo quería estar con la pequeña, que ¡claro! siendo un bebé, no daba mucho juego (por lo menos, desde el punto de vista de una niña de diez años...) y cuando fue creciendo los demás nos percatamos de cuánta razón tenía Miguel al quedarse pasmado con esta niña. Mientras Mony mimaba a Casi y a Celta, y no se cansaba de ir corriendo tras ellas (era un espectáculo, porque evidentemente, Celta era mucho más grande que la nena) los demás mirábamos embobados, pensando en cómo una cosica tan pequeña podía desbordar tanto cariño y dulzura. Entonces nació la alianza entre ella y Kris, en una época tan riquiña como loca, con las dos gritando ¡¡¡Papi... - drino...!!!! en el jardín de casa, perdiéndose por Castrelos, durmiéndose delante de los clásicos VHS de Disney y haciéndome que cortara las patatas en forma de estrellita para comérselas... y bueno, hasta hoy (hasta ayer), que la MiniMony se ha convertido en una quinceñera preciosa con un futuro prometedor y todo el talento del mundo para aprovecharlo al máximo.


¡¡¡Va por ti, preciosa!!!!


PD1: A los afilados (no señalo a nadie, eh, Dani, Txups, Spi, Cordo...? xDDD) sólo podeis admirar su belleza de forma caballeresca y devota.

PD2: Iria, sé que estás traumatizada pensando "la niña que se perdió en Castrelos no puede haber crecido tanto, la niña que se perdió en Castrelos no puede haber crecido tanto, la niña que se perdió en Castrelos no puede haber crecido tanto..." ¡pero sí! ¡Asúmelo! ¡Nos hacemos viejas y ellas, princesas! ¡Así que a felicitarla y punto pelota...